Marketplace, ese lugar

Marketplace, ese lugar 3386 1843 Tais Álvarez

Tener una tienda de e-commerce, y que funcione, requiere tiempo, inversión, dedicación y conocimientos del funcionamiento del mercado online. Muchas empresas, sobre todo las de pequeño tamaño, no cuentan con alguna (o ninguna) de estas cualidades, especialmente si han desarrollado toda su actividad en el mercado offline. En esta situación, ofrecer sus productos a través de un marketplace puede ser una buena alternativa.

Pero, ¿qué es exactamente un marketplace?

Es una tienda de tiendas. Una web que proporciona espacio a otros vendedores para vender sus productos. Un centro comercial de toda la vida, pero con tiendas online.

El concepto de marketplace nació al mismo tiempo que el e-commerce, aunque originalmente estaba casi exclusivamente circunscrito al ámbito del B2B. Hoy es un canal en crecimiento constante, tanto por las ventajas que ofrece al consumidor como por los beneficios que supone para las pymes.

El año pasado, del total de los e-commerce que venden en Amazon, una media de un 30% de los envíos totales los realizaron a través de esta plataforma. En Europa, la media está casi en el 40%. En España hay mucho más recorrido y la tendencia es a que siga creciendo.

Existen varios tipos de marketplaces, que se podrían resumir en tres:

  • C2C (Consumer to Consumer): se dedica a la venta C2C, es decir, compra-venta entre usuarios > Wallapop.
  • B2B (Business to Business): la venta que se realiza entre dos empresas. La industria química o metalúrgica, por ejemplo, cuentan con plataformas de este tipo.
  • B2C (Business to Consumer): los dedicados a la venta de empresas a clientes finales. Amazon, AliExpress, eBay.

Suena bien… veamos esas ventajas para las pymes

  1. Ahorro: ponen a disposición de la empresa toda la infraestructura a cambio de una cuota mensual y/o una comisión por cada venta.
  2. Gestión de pagos: como los clientes pagan directamente al Marketplace, te ahorras los costes bancarios.
  3. Posicionamiento: Te olvidas del SEO y de invertir en publicidad online. Los marketplaces se van a preocupar muy mucho de estar bien posicionados para ser atractivos tanto para vendedores como para clientes finales. Tú solo deberás promocionar que tus productos están allí.
  4. Sinergias: te interesa que tus productos estén cerca de los de otros vendedores, sobre todo cuando son complementarios.
  5. Logística: muchos marketplaces ofertan la logística como parte de sus servicios, solucionando así uno de los aspectos más bloqueantes para las marcas que quieren lanzarse al mercado online.

Por supuesto, no es oro todo lo que reluce

  1. Competencia: muchos de tus competidores están a un clic de distancia.
  2. Menos beneficios: por un lado, te verás obligado a ajustar y revisar precios constantemente, teniendo en cuenta los de tus competidores y por otro tendrás que pagar unos costes altos, sobre todo si tienes muchas ventas.
  3. Limitaciones de diseño: tendrás que mostrar tus productos ajustándote a sus normas.
  4. Dificultades para crear marca: la marca del Marketplace siempre estará por encima de la tuya, al menos hasta que ganes la fuerza suficiente como para que el cliente te busque directamente.
  5. Devoluciones: la mayoría de los marketplaces tienen unas condiciones devolución muy favorables para el consumidor, lo que supone un aumento de pedidos devueltos, muchos de ellos en condiciones no aptas para volver a ponerlos la venta.

Entonces, ¿es mejor un marketplace que un e-commerce propio?

Pues depende. Lo que está claro es que, al igual que ha ocurrido en el ámbito offline con el pequeño comercio y las grandes superficies, la tendencia es la misma: los pequeños comercios que sobreviven son los capaces de especializarse o reinventarse, pero no parece  que haya mucho futuro para el pequeño comercio generalista que pretenda seguir operando, exclusivamente, desde la esquinita de su calle.

Renovarse o morir…

 

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