Horrores de traducción

Horrores de traducción 1920 1080 Bea Vizcaíno

Internet está lleno de traducciones infames desternillantes. Desde el restaurante de barrio que ofrece “vino en botella” a los locales y “she came in bottle” a los turistas, hasta grandes malentendidos que han marcado nuestra civilización, como el sucedido con el astrónomo italiano Giovanni Virginio Schiaparelli que, después de observar la superficie de Marte en 1877, describió en sus notas una serie de “canali” (formaciones naturales con forma de cañón), cuya mala traducción como “canales” daba a entender que habían sido construidos por formas de vida inteligente, iniciando así el mito de la vida marciana.

Cuando hablamos de e-commerce, la internacionalización es casi inevitable y, con ella, surge la necesidad de traducir la página web. En este artículo repasamos las dudas que son habituales cuando llega este momento.

 

¿Por qué no usar Google Translate?

Sabemos que tenemos que traducir nuestra web a determinado idioma o idiomas, y también sabemos que nuestro presupuesto es limitado. La opción de usar Google Translate o cualquier otro traductor automático gratuito es tentadora. Y sin embargo, si sucumbimos, es seguro que acabaremos engrosando la lista de traducciones infames que pulula por innumerables foros y blogs de internet, como aquella web inglesa que presentaba a su público hispanohablante la ubicación y datos de contacto de la empresa bajo el apartado “Encuentre los EE. UU.”, título que iba seguido de un mapa de su localización en el centro de Londres y que no era otra cosa que una mala traducción de “How to find us” (además de “nos” o “a nosotros”, “US” es la abreviatura de United States).

Más allá de los errores graciosos, estas traducciones en su conjunto no son de calidad, de modo que no solo no cumplen su función, sino que son contraproducentes.

Superada la tentación de los traductores automáticos, tendremos que luchar contra la segunda, que consiste en encargarle la traducción a algún empleado, amigo o familiar con conocimientos de idioma en cuestión. Si caemos en ella, seguramente los horrores de traducción no sean tan vistosos como los de un traductor automático, pero sí dificultarán la comunicación y proyectarán una imagen pésima en nuestro público objetivo.

Traducir una página web no es tarea fácil, pero los efectos de una mala traducción en las ventas de la compañía y, lo que es más importante, en su imagen internacional son incalculables. Por eso vale la pena tomarse el proceso en serio y contar siempre con profesionales.

 

¿Cómo se gestiona una buena traducción de una página web?

Planificar

Es fundamental establecer plazos y fechas de entrega para todas las tareas. Si son varios idiomas, la web tiene mucho texto o los recursos humanos y económicos son limitados, lo mejor es abordarlo en varias fases según las prioridades.

También es esencial definir responsable o responsables del proyecto desde un inicio y facilitarles los recursos necesarios para llevarlo a cabo.

 

Extraer los textos que se van a traducir

En webs sencillas, lo más práctico suele ser copiar y pegar los textos fijos en un documento de Excel o Word, y obtener los textos de producto del equipo responsable, a ser posible en el mismo formato (Excel es el más común).

Si la web es muy compleja, lo más recomendable es extraer un mapa del sitio y descargar los textos con ayuda de un informático.

Es fundamental que este proceso sea meticuloso para evitar que queden fragmentos de texto, botones, pop-ups o mensajes de cualquier tipo sin traducir. Tampoco hay que olvidar los emails automáticos (confirmaciones de compra, de registro, etc.) si no queremos arruinar la experiencia del cliente.

 

Revisar los textos en el idioma original

Debemos revisar que todos los textos son correctos y están actualizados. Si los textos de origen son de mala calidad, es posible que la traducción refleje los mismos errores, o al menos algunos de ellos.

Además, hay que asegurarse de que toda la información y procedimientos de e-commerce descritos en los textos son relevantes para el mercado de destino. Por ejemplo, es muy común que los tipos y plazos de envío, o los medio de pago, varíen en los distintos mercados. Es imprescindible adaptar toda la información antes de enviarla a traducir.

 

Seleccionar un buen equipo de traducción

Como hemos dicho, es imprescindible contar con profesionales. Si la empresa no cuenta con traductores en plantilla, será necesario subcontratar el servicio a un profesional independiente o una agencia de traducción.

Conviene tener en cuenta que un profesional dedicado a tiempo completo suele traducir entre 1.500 y 2.500 palabras al día. Si trabajamos con agencias, conviene asegurarse de que asignarán la traducción a un único traducción a un único traductor por idioma o, si el plazo es ajustado, a un máximo de dos. Aunque es una práctica común, dividir la traducción entre varios traductores suele redundar en una pérdida de calidad y unidad en el texto final, que aumenta cuanto mayor es el equipo de traductores.

 

Ayudar a los traductores

Facilitarle al traductor o traductores toda la información posible suele repercutir directamente en la calidad del resultado.

Es importante definir con el equipo de traducción cuál es el tono y el tipo del lenguaje que se va a utilizar.

En cuanto al contenido, conviene facilitar catálogos, fotografías de producto (en caso de traducir productos que todavía no estén publicados en la web original), traducciones previas y cualquier otro material disponible que pueda facilitar la tarea.

Además, es recomendable estar en contacto con el equipo para resolver cuestiones que puedan surgir durante el proceso, facilitar la información requerida y tomar decisiones si es necesario.

 

Subir el contenido a la web y revisar

Una vez finalizada la traducción por parte del equipo, debemos ser muy cuidadosos en el proceso de carga de los nuevos contenidos en la página web, para asegurarnos de que todos los textos están en su lugar y de que no queda ningún contenido sin traducir.

Finalmente, conviene revisar a fondo toda la página, incluido el proceso completo de compra online, para asegurarse de que todas las pantallas, botones y mensajes son correctos.

 

En definitiva, afrontar la traducción de nuestra página web de forma seria y metódica, confiando en profesionales, repercute directamente en la imagen de marca y en el incremento de la conversión a venta.